“LOS ADULTOS MAYORES CONSTITUYEN UNO DE LOS GRUPOS HUMANOS MÁS VULNERABLES EN ARGENTINA” Por José Giuggia.

“La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió al “mal trato” hacia las personas mayores como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza” y lo calificó como “problema importante de salud pública.

 

Se estima  por datos aportados  por la OMS,  que en los próximos 50 años se cuadriplicará en el planeta en número de personas con más de 60 años, pasando de 600 millones a casi 2.000 millones, en tanto en Argentina se estima que la cifra actual de más de 6 millones (según el censo 2010) pasará en 2025 a 8 millones.

Según Isolina Dabove / Especialista en Derecho de la Ancianidad de la  Universidad Nacional de Rosario  que funciona desde  el 2001 , es el único Centro de Investigaciones en Derecho de la Ancianidad del país. Desde este centro pionero en la investigación y docencia de la problemática jurídica gerontológica se señala que la vulnerabilidad física, la  pobreza y el aislamiento, sumado  al aumento poblacional de ancianos, han contribuido al desarrollo del “edadismo”, discriminación, por portación de años.

 En el derecho argentino no hay antídotos eficaces para lograr su erradicación. “Es por ello que, a mi parecer, la situación jurídica del anciano se torna aún más débil que para el resto de los sujetos de derecho. Su condición es de compleja fragilidad, tanto en el plano psicofísico como en su consideración histórica y cultural”. En este sentido, señala que las recientes leyes de violencia familiar parecen pecar por “defecto” respecto de la problemática específica de la ancianidad, pues ninguna hace un abordaje puntual y claro de la misma. Según explicó la abogada, la ley nacional hace mención del colectivo de ancianos entre el   grupo de posibles damnificados, pero lo coloca “en pie de igualdad” con los menores, incapaces y personas con discapacidad. Frente a tal formativa, se pregunta si habrá que interpretar que el anciano es un incapaz sólo por su edad, lo cual también resulta contradictorio pues la vejez no es sinónimo de enfermedad ni de incapacidad automática. La Nueva legislación. Finalmente, la especialista aclaró que con la ley no basta para evitar las agresiones, negligencias y maltratos físico, psíquicos, económicos y sociales. “Hay que generar conciencia sobre el derechos y el respeto a las personas de edad, en el seno de las familias, en el Estado, los medios de comunicación, en la escuela y en la generación de trabajos científicos que fundamenten a favor de la ancianidad”. El   referente  de derechos humanos  indicó que, actualmente  las vulneraciones de derechos a la ancianidad es hoy un tema que preocupa a las Naciones Unidas  y  este abuso va en escalada en nuestro país. La marginación, discriminación de la sociedad, de las instituciones  públicas y privadas que tendrían que cuidar de  los adultos mayores, llama notablemente la atención .

Aunque estos mismos daños encontramos en otras víctimas, como en la violencia intrafamiliar, los adultos mayores atraviesan situaciones explícitas de “rechazo, amenaza e indiferencia”. “El descuido, el abandono o la negligencia en las necesidades básicas por parte de los familiares son las más comunes”,  siguiendo los que se generan, en hogares de adultos mayores en situación de calle y geriátricos.  Ancianos de la tercera edad que no tienen voz, para reclamar sus derechos, que solo serían números, que facturarían internaciones  geriátricas.

Por este motivo la vejez reclama que nos detengamos para  analizar  en los diferentes ámbitos (social, cultural, demográfico, legal, etc.) cuál es la mejor manera de enfrentar como sociedad, este infierno que padecen nuestros adultos mayores, que en muchas situaciones perdieron sus vidas por negligencias , donde nadie se haría cargo. Desde la Asociación Civil Apadicha  solicitamos  a quienes corresponda  los principios máximos de justicia, igualdad y equidad.  agregó Giuggia”.

 Por jose Giuggia Especialista en integración e Inclusión Social Educativa – Discapacidad

Fuente Noticias del Parana.

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